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Jueves, 08 Febrero 2018 09:35

La endoscopia, un procedimiento médico de muy bajo riesgo

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La muerte de la periodista y legisladora porteña Débora Perez Volpin (50) generó una gran conmoción. Sobre todo, por el hecho de que murió en el contexto de un estudio de los considerados de rutina y de muy bajo riesgo, como es la endoscopia.

Todavía no se sabe exactamente qué fue lo que sucedió con la periodista, que había sido internada en el Sanatorio de la Trinidad el lunes por fuertes dolores abdominales y ayer durante la realización de una endoscopia digestiva alta sufrió un paro cardiorespiratorio y falleció, según informó el centro de salud en un comunicado sin firma. La familia radicó hoy una denuncia y la Justicia abrió una causa por homicidio culposo.

La endoscopia digestiva alta consiste en introducir por la boca del paciente un tubo flexible que tiene una cámara y una luz para explorar la zona del esófago, estómago y duodeno. A través de ese tubo se pueden introducir instrumentos quirúrgicos para, por ejemplo, tomar muestras de tejidos. El procedimiento es de corta duración, por lo general entre 10 y 15 minutos. Y suele ser ambulatorio, no requiere la internación del paciente. Sí se le indica que asista al estudio cumpliendo un ayuno de 8 horas, y que vaya acompañado, porque puede salir un poco mareado o desorientado.


Clarín consultó a especialistas sobre qué riesgos puede presentar este procedimiento, y todos coinciden en que el riesgo es muy bajo (se pueden realizar a bebés y hasta personas añosas) , lo que no significa que sea nulo.

“Es un procedimiento de muy bajo riesgo. De tal forma que se utiliza una sedación. Cuando el paciente no tiene factores de riesgo, se hace sin ningún tipo de prequirúrgico”, explica a Clarín el doctor Jorge Olmos, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Gastroenterología y jefe de la sección neurogastroenterología del Hospital de Clínicas José de San Martín. “La endoscopia es de muy rápida realización, y la mayoría de estos procedimientos se realiza en centros médicos que no son sanatorios y en los que no hay shock room, porque no es requisito”, añade el especialista.


“La endoscopia es una técnica de baja complejidad, las indicaciones del riesgo están dadas por el paciente que puede ser de muy alto riesgo o de bajo riesgo. Incluso en pacientes graves, los riesgos son bajos, pero no imposibles. Siempre entrar a un quirófano es un riesgo, con o sin anestesia”, afirma el doctor Carlos Brodersen, jefe de Gastroenterología del Hospital Durand, centro de salud en el que el año pasado se realizaron 2.059 endoscopias. Sobre la anestesia, el especialista afirma que el uso de la misma está más vinculada al confort: “No es totalmente necesaria, es conveniente. La endoscopia no es dolorosa, es incómoda”.

Por su parte, el doctor Luis Laferrere, subjefe de gastroenterología Hospital Universitario Austral destaca que el "desarrollo de los equipos médicos, tanto en el entrenamiento de los profesionales como en la tecnología de los equipos utilizados en la actualidad, junto a la seguridad de las drogas anestésicas utilizadas, hacen que el riesgo de complicaciones sea extremadamente infrecuente. Dicho riesgo puede estar levemente incrementado, cuando la gastroenterología digestiva alta es terapéutica (dependiendo de la complejidad de la misma) o las enfermedades previas del paciente. Dentro de las complicaciones -las cuales, reitero, son infrecuentes- se pueden mencionar como: perforación del tubo digestivo, hemorragia, broncoaspiración y las inherentes a la sedación".

“En Argentina la endoscopia se hace habitualmente entre un endoscopista y un anestesiólogo. En estos casos se suele utilizar la sedación, que es el grado más superficial de anestesia. La droga indicada para estos procedimientos es el propofol, que es muy noble, el paciente sale rápidamente de la situación de sedación y tiene un buen despertar. Apenas el 0,05% de los casos tienen riesgo de complicación, es algo excepcional”, asegura el doctor Jorge Daruich, jefe de hepatología del Hospital de Clínicas y de Gedyt (Gastroenterología Diagnóstica y Terapéutica).

La endoscopia digestiva alta suele indicarse cuando se sospecha de gastritis, alguna patología del esófago, para diagnosticar algún problema en el duodeno. La endoscopia baja, o videocolonoscopia (por vía anal), se está empezando a indicar como procedimiento de rutina en mayores de 50 años para detección precoz de cáncer de colon. “Esta medida bajó notablemente la incidencia de cáncer de colon”, añade Daruich.

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Sin embargo, como cualquier otro procedimiento médico, la endoscopia también tiene contraindicaciones. “Existe una amplia gama de indicaciones para este procedimiento, que debe surgir a partir de una consulta clínica, no debería hacerse sin previa consulta con el médico. Y existen contraindicaciones en situaciones puntuales: como que el paciente esté atravesando un infarto agudo de miocardio, que tenga una perforación previa o sospecha de perforación en la zona y que haya una contraindicación psiquiátrica”, detalla Brodersen.

En el caso de los pacientes que tienen problemas cardiovasculares, pulmonares u otras posibles complicaciones, se indican estudios prequirúrgicos y se realizan en centros de mayor complejidad.

“Es importante que la población sepa que la endoscopia es un procedimiento seguro, que no se debe extrapolar esta situación (de Pérez Volpin) a la vida diaria, ya que se trató de un caso absolutamente inusual, en un contexto que no conocemos. El pánico no es bueno, si no estamos actuando por la excepción”, remarca Olmos.

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