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Martes, 06 Noviembre 2018 11:22

Por qué no hay motivo de alarma por la radiación de los celulares

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La semana pasada, el Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos publicó un estudio que relaciona la radiación emitida por los teléfonos móviles con la aparición de tumores en ratas. Sin embargo, tanto los propios autores de la investigación como expertos independientes advierten que los resultados no implican que el uso de los móviles pueda suponer un riesgo para las personas.

“Una respuesta de alarma sería innecesaria”, declara Laura Birks, investigadora del Programa de Radiación del Institut de Salut Global de Barcelona (ISGlobal), que no ha participado en el estudio. “Ahora mismo, los resultados de estudios epidemiológicos no sugieren que la exposición a las radiofrecuencias de los teléfonos móviles sea un riesgo significativo para las personas. El Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC por sus siglas en inglés) clasifica las radiofrecuencias como ‘posible carcinógeno’, la misma categoría en la que está el café, una sustancia sobre la que no somos tan paranoicos”, añade Birks.

El Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos publicó un estudio que relaciona la radiación emitida por los teléfonos móviles con la aparición de tumores en ratas.

 

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La primera limitación del estudio es que se ha hecho en ratas. “Y, aunque son muy buenas para realizar experimentos que no podemos hacer en personas, no siempre se pueden traducir los resultados de ratas a humanos. Tenemos que interpretarlos con precaución”, advierte Laura Birks.

El Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos publicó un estudio que relaciona la radiación emitida por los teléfonos móviles con la aparición de tumores en ratas.
El Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos publicó un estudio que relaciona la radiación emitida por los teléfonos móviles con la aparición de tumores en ratas.

Por otra parte, la cantidad y los niveles de radiación a los que se ha expuesto a las ratas dista mucho de los que podemos experimentar las personas cuando usamos el móvil en nuestro día a día. “Las exposiciones de estos estudios no se pueden comparar directamente con la exposición que experimentan los humanos al usar un teléfono móvil”, afirma John Bucher, científico sénior del Programa Nacional de Toxicología, en un comunicado difundido por los Institutos Nacionales de Salud (NIH por sus siglas en inglés) de Estados Unidos.

Las ratas de la investigación recibieron radiación de radiofrecuencia comparable a la de las tecnologías 2G y 3G desde antes de nacer, cuando estaban en el vientre de sus madres, y nueve horas al día todos los días de su vida durante dos años, que es prácticamente lo que suelen vivir estos roedores. Recibían la radiación en todo su cuerpo, a diferencia de lo que ocurre al usar el móvil para llamar, que nos expone a radiación solo en los tejidos más cercanos al dispositivo. Además, el nivel más bajo de radiación al que se expusieron es el máximo permitido en el uso de teléfonos móviles en personas, que no se suele alcanzar, según el comunicado de los NIH.

Al usar un teléfono, realmente solo nos exponemos a la radiación 2G o 3G mientras realizamos una llamada, señala Laura Birks. La dosis de radiación que recibimos depende en gran medida de la cobertura –a peor cobertura, más radiación– y de la distancia que nos separa del móvil. “La distancia a la que aguantamos el móvil disminuye la exposición a la radiación exponencialmente”, puntualiza la investigadora de ISGlobal. Mientras no llamamos, el móvil emite radiación de radiofrecuencia a bajos niveles, al igual que otras fuentes, como el wifi, las antenas o la radio. “Estamos expuestos a esta radiación todo el tiempo, a niveles muy bajos”, explica Birks.

 

El Programa Nacional de Toxicología de Estados Unidos publicó un estudio que relaciona la radiación emitida por los teléfonos móviles con la aparición de tumores en ratas.

 

Finalmente, la investigación solo ha hallado una asociación con la radiofrecuencia de los móviles para un tipo de tumor en el corazón poco frecuente, el schwannoma, y en ratas macho. La asociación no se ha detectado ni en ratas hembra ni en ratones de ambos sexos. Aunque el estudio también ha hallado posibles indicios de un tipo de tumor cerebral y de tumores de las glándulas adrenales en ratas macho, las pruebas en este caso no son concluyentes. Por el momento, los científicos tampoco saben por qué existe una diferencia entre sexos.

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“El estudio nos muestra lo que ocurre en las ratas tras una exposición muy alta y durante muchos años. Eso, quizá, puede apuntar en qué dirección podemos investigar en personas en el futuro. Pero no podemos afirmar que se vayan a producir los mismos resultados”, recalca Laura Birks.

De todas formas, “si el público quiere reducir la exposición a la radiación de los teléfonos móviles, es muy fácil. Basta con evitar hacer llamadas cuando tienes poca cobertura, por ejemplo, en el metro o en el ascensor, y usar auriculares o activar el altavoz para llamar en lugar de sostener el móvil junto a tu cabeza”, recomienda la investigadora. “En este momento no hay motivos de alarma”, subraya.

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